miércoles, 17 de junio de 2015

Descubriendo a Fritz Leiber

Este es el primer paso del que espero sea un largo camino para dar a conocer la vida y obra de mi autor favorito, Fritz Leiber. Sé que parece un poco pretencioso, pero tras guardarme para mí todos los secretos que he ido descubriendo sobre este singular personaje, creo que ha llegado el momento de compartirlos. ¿Que por qué? Puede que por miedo al olvido, por justicia o porque alguien tenía que hacerlo.

Como si fuera un personaje extraído de sus propios relatos, Fritz Leiber se nos presenta enigmático, esquivo. Sí que es fácil de encontrar una biografía básica con solo poner su nombre en Google, pero parece que se ha investigado muy poco sobre él en comparación con otros autores, y para un fan de Leiber como yo, esto resulta un tanto frustrante. ¿Es que no hizo nada interesante en su vida? ¿Es que nadie le recuerda ya más allá de unos pocos libros?

La primera pregunta es de respuesta fácil: sí que hizo muchas cosas interesantes en su vida, interesantes y pintorescas. Él y su familia. La segunda pregunta es más difícil de responder. Que cada uno opine lo que quiera pero, aunque suene muy manido, considero que es un autor infravalorado y olvidado. Y es triste, porque cuanto más investigo sobre él, más me fascina y quiero pensar que no tiene porqué reducirse a un sentimiento de fan. Fritz Leiber es fascinante, de manera objetiva, no subjetiva.

Yo lo descubrí hace veinte años ya, en aquel lejano 1º de BUP, cuando nuestra profesora de Lengua Castellana y Literatura nos dejó elegir un libro para leer y comentar durante la cuarta evaluación del curso. Fui a la librería de siempre, una que hace mucho que cerró, y me llamaron la atención aquellos libros amarillos de la Colección Fantasy de Martínez Roca. La portada molaba y, por lo que decía en la parte de atrás del libro, parecía que la historia también iba a molar. Así que compré Espadas y Demonios, de un tal Fritz Leiber. No os voy a mentir. No fue un libro que me cambiara la vida, ni mucho menos. El buen fuego no es el que arde y se desvanece, sino el que te acompaña en el tiempo con una buena brasa.

Dos décadas más tarde y con un montón de lecturas y relecturas a mis espaldas, quiero rendir mi particular homenaje a este autor que, aunque no lo haya conocido ni nunca lo conoceré, ya es como de la familia para mí. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

Por cierto, quiero agradecer a Mikel Bao, el mejor tendero-comiquero de todo el multiverso, por el elegante banner que ha creado para encabezar este blog. ¡Muchas gracias, artista!